Cuarto Oscuro

lunes, 30 de julio de 2012

El cuarto oscuro es el lugar en el cual se desarrollan los procesos de carga y descarga de los chasis, el revelado, fijado y lavado de las películas radiográficas expuestas

Se denomina así porque todos estos procesos se realizan en un ambiente iluminado por una luz de seguridad llamada también inactínica.
La instalación del cuarto oscuro debe merecer, por parte del radiólogo tanta importancia como la misma sala de diagnóstico.

Ubicación: Lo ideal es que el cuarto oscuro sea contiguo a la sala de diagnóstico o esté situado, por lo menos, lo más cerca posible de la misma.

Dimensiones: Las dimensiones del cuarto oscuro deben ser proporcionales al ritmo e intensidad de la actividad que en él se desarrolla.
Al planificarse el cuarto oscuro deberán tenerse en cuenta no solo las necesidades presentes sino también las necesidades futuras. En todo caso, las dimensiones serán suficientes como para que el personal pueda desplazarse con comodidad.

Acceso: En lo que se refiere a la entrada al cuarto oscuro puede recurrirse a distintos dispositivos:
1)     Sistema de laberinto: es cómodo, seguro y eficiente aunque tiene el inconveniente de necesitar más espacio que los demás sistemas.
2)     Sistema puerta giratoria o torno: es un buen sistema.
3)     Sistema de puertas paralelas: está conformado por un sistema de bloqueo eléctrico, no puede abrirse una de las puertas si no esta cerrada la otra.

Cualquiera sea el sistema adoptado, no debe haber nunca filtraciones de luz.
                                 
Paredes: Las paredes deben ser lisas, impermeables y fácilmente lavables. Conviene pintarlas con pintura sintética, de color claro, atractivo y agradable, por ejemplo, marfil o crema.
El techo será de color blanco, sobre todo si la iluminación es indirecta.

Parte seca y parte húmeda: El cuarto oscuro será dividido en dos partes en lo posible bien separadas, la parte húmeda y la parte seca.
En la parte seca se cargan y descargan los chasis.
En la parte húmeda se efectúa el revelado, el fijado y el lavado de las películas radiográficas.
Esta división en parte húmeda y seca es importante porque tiene por objetivo evitar los efectos perniciosos de los reactivos y líquidos sobre el material sensible y las pantallas reforzadoras, lo que puede dañar en forma definitiva un material que es costoso.
Ambas partes pueden equiparse con muebles creados por la industria especializada.

PARTE SECA

               En la parte seca se dispondrá de una mesa suficientemente amplia para facilitar las tareas de carga y descarga del chasis.
La superficie de la mesa tendrá un tamaño mínimo correspondiente a tres veces un chasis de 35 x 43, es decir 150 x 60 cm. Para trabajar cómodamente, la mesa estará a una altura de 93 cm. La mesa será de madera o de material sintético. Se evitara cubrirla con material plástico, porque este puede provocar descargas eléctricas y dañar la película.
Por debajo de la mesa se dispondrán estantes y compartimientos para colocar chasis y cajas de películas, un compartimiento para cada tamaño.
Conviene también disponer de algunos cajones para guardar en ellos utensilios como papel, lápiz, termómetro, recortador de ángulos y guillotina.
Algunos prefieren colocar, encima de la mesa de carga y descarga, tabiques verticales para guardar los chasis y las cajas de películas radiográficas.
Por encima de la mesa se dispondrán ganchos o soportes para almacenar los bastidores secos, un par por cada tamaño de bastidor.


PARTE HÚMEDA

Debe estar, en lo posible, separada de la parte seca.
En esta parte se llevan a cabo los procesos de revelado, fijado y lavado de las películas radiográficas expuestas.
Todos estos procesos se cumplen en dispositivos especiales denominados tanques, éstos son de baquelita, plástico, mampostería o acero inoxidable. Los mejores son, sin duda, los de acero inoxidable porque son resistentes a los ácidos y permiten una fácil limpieza.
El formato del tanque debe corresponder al tamaño máximo de las películas radiográficas como mínimo. Deben tener por lo tanto una longitud de 45 cm. y una profundidad de 50 cm. Hay tanques de diferentes capacidades, siendo el más difundido el de 20 litros.
Es conveniente que el tanque, tanto para el líquido revelador como para el fijador tenga tapa para evitar su oxidación.
El tanque puede ser uno de suficiente capacidad como para colocar dentro del mismo los tanques individuales destinados a la revelación y fijación o ser uno solo subdividido en compartimientos destinados a revelador y fijador.
La disposición y capacidad de las subdivisiones varían: el tipo más común presenta un compartimiento para revelación y otro para fijación, separados entre si por un espacio mayor destinado al agua, en el cual se cumplen los procesos de lavado intermedio y lavado final.

CONTROL DE TEMPERATURA: Existen distintos métodos y sistemas para mantener los distintos líquidos, sobre todo el revelador, a una temperatura adecuada (20 ºC).
Puede disponerse, por ejemplo, un sistema de mantenimiento de temperatura por medio de una serpentina colocada en el compartimiento de lavado intermedio que transmite así la temperatura a los demás tanques o compartimientos o puede disponerse directamente la serpentina en el interior del tanque del liquido revelador.
También existe el sistema de termostato que mantiene automáticamente la temperatura de los líquidos.
Otro sistema, el peor, es el que se recurre a un calentador de inmersión que se coloca en el interior del revelador. Tiene el gran inconveniente que oxida al líquido.

ILUMINACIÓN: El cuarto oscuro estará equipado con dos distintos tipos de luces; luz blanca y luz de seguridad.
 
Luz blanca: una de las luces blancas estará dispuesta en el techo del cuarto oscuro con el fin de poder realizar cómodamente las diversas tareas dentro del cuarto oscuro que no estén destinadas directamente al procesamiento de la película radiográfica. Será en lo posible una luz indirecta.

Luz de seguridad: la luz de seguridad debe reunir dos condiciones básicas, permitir cumplir con comodidad con todas las tareas concernientes al procesamiento de la película radiográfica y, al mismo tiempo, no provocar velo en la película radiográfica.
Tanto la carga como descarga de los chasis, como la revelación y fijación se harán bajo la protección de la luz de seguridad.
Se dispondrán luces de seguridad en el techo con fines de iluminación general, otra por encima del banco de carga y descarga de los chasis, y, una ultima, por encima del tanque de revelación.
Los filtros de seguridad se componen de una hoja de gelatina de vidrio o de plástico, de color rojo o anaranjado, deben asegurar luz suficiente como para realizar cómodamente las tareas de manipulación de las placas y, al mismo tiempo, no deben producir velo en la película. El estándar de seguridad de estas lámparas debe ser tal que un film no expuesto pueda ser manipulado con seguridad a una distancia de 1 m durante 1 minuto sin producir velo. Se emplearan lamparillas eléctricas de 15 a 25 watts.
La luz de seguridad destinada a controlar el proceso de revelación no se colocará demasiado alta ni demasiado lejos del tanque de revelador para no tener que sacar la película totalmente del revelador con fines de inspección. Lo mejor es empotrarla en la pared, inmediatamente por encima del tanque de revelación. Mejor aun es ubicarla a un lado del tanque de revelación porque así resulta más cómodo inspeccionar el proceso de revelado tanto por reflexión como por transparencia.
De todos modos es un error creer que se puede exponer una película a la luz de seguridad impunemente, porque no hay luz de seguridad absolutamente no actínica.
Las sustancias orgánicas que  se emplean en la confección de los filtros se modifican con el tiempo como consecuencia de la temperatura y de la misma luz.
Por eso, los filtros deben controlarse cada 6 meses como mínimo. Con tal objeto, se toma una película de tamaño reducido y se expone una parte de la misma, por ejemplo, una de sus mitades a la luz del filtro a la misma distancia que suele practicarse la revelación, mientras que la otra mitad se mantiene cubierta con papel negro. La preparación del test se hará en la más absoluta oscuridad. Se prende entonces la luz del filtro y se la expone a la misma durante 3 minutos. Luego, se apaga la luz del filtro y se revela toda la película en completa oscuridad. Si, después de revelar, lavar y fijar no hay velo en la mitad expuesta a la luz de filtro, este es bueno.
Se puede proceder también de la siguiente manera: en completa oscuridad se coloca una moneda o un objeto metálico cualquiera, sobre un trozo de placa, se la expone durante 3 minutos a la distancia habitual de revelación a la luz de seguridad. Luego, se vuelve a apagar la luz del filtro y se revela, lava y fija la placa en completa oscuridad. Si el filtro produce velo, aparecerá en la película la silueta del objeto metálico.
La luz de seguridad para iluminar el banco de carga y descarga de chasis será colocada por encima de este a una altura de por lo menos 80 cm.

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